26/10/2012

Bomarzo: el Parque de los Monstruos

A unos 100 Kms. de Roma, en dirección a Florencia, muy cerca de Viterbo, está situado BOMARZO y su Parque de los Monstruos, también denominado “Bosque Sacro”, en el sentido de maravilloso, por las extrañas esculturas que contiene.

Bomarzo es un pequeño pueblo, encaramado a un promontorio, en cuyo extremo se alza el Castillo-palacio de los Orsini. La localidad parece poco poblada y pobre; los edificios están sin  rehabilitar y situados en calles estrechas, con escaleras angostas para acceder a algunas viviendas, lo que da a ciertas zonas un ambiente un tanto siniestro.

 

La ninfa dormida / foto: RSA

 

 

A un kilómetro del pueblo, a sus pies, está el denominado “Parque de los Monstruos”, al que se accede por una zona de aparcamiento y un  edificio de acogida, con bar y comedor y venta de publicaciones. A partir de allí la visita de efectúa libremente.

El Parque, salpicado de esculturas de formas fantásticas o alegóricas, resulta sorprendente, deliberadamente excéntrico y extravagante. Lo creó el príncipe Orsini, a mediados del siglo XVI. Se dice que era aficionado al arte y a las letras, pero, amargado por su figura contrahecha, pasó gran parte de su vida encerrado y aislado en sus dominios.

 

El dragón / foto: RSA

 

 

Distintas inscripciones parecen aludir a intenciones filosóficas. A la entrada reciben al visitante: “Vosotros, que por el mundo andáis vagando y que deseáis ver maravillas altas y estupendas, venid aquí, donde rostros horribles, elefantes, leones, ogros y dragones.” “Tú,  que llegas aquí, presta atención y luego dime si todas estas maravillas fueron creadas por error o por arte”.


El elefante / Foto: RSA

 

A lo largo del recorrido por el Parque se van sucediendo diversos conjuntos escultóricos grotescos y horripilantes, tallados sobre la piedra del lugar: el ogro, la lucha entre gigantes, Neptuno, la ninfa dormida, Ceres, Venus, un elefante que asfixia a un guerrero con su trompa, el dragón que lucha con un perro, un león y un lobo, la tortuga, Pegaso, Proserpina, el Cerbero de tres cabezas. Una casa de dos plantas en pendiente, construida sobre una roca inclinada, da al visitante sensación de mareo.

 

El templo / Foto: RSA

 

 

Entre tanto elemento discordante, hay una construcción armónica: un templo de forma octogonal con cúpula y un pórtico de columnas, que fue construido veinte años después del resto del Parque, para recordar a la segunda mujer de Orsini, una princesa de la familia Farnese.

En conjunto se trata de un  lugar extraño, en el que parece que algunas de sus estatuas tuvieran un enigma o significado escondido, con intenciones tortuosas y amenazantes. En la boca de la gruta del Ogro la inscripción reza: “Ogni pensiero vol”.


El Ogro "Ogni pensiero vol" / Foto: RSA

 

 

Lo inquietante del lugar atrajo al escritor argentino Manuel Múgica Laínez, que escribió una ambiciosa novela, “Bomarzo”, de más de 650 páginas, para narrar la vida y la época del duque Pier Francesco Orsini, señor de Bomarzo (1512-1572), cuya agitada existencia recrea. El protagonista muere envenenado en la gruta del Ogro, murmurando: ”Los monstruos mueren también; todos morimos… un día morirán los monstruos de piedra erigidos por mi orgullo.”

Existe también una ópera “Bomarzo”, con música de Alberto Ginastera y libreto de Mújica Laínez, estrenada en Washington en 1967. Curiosamente, un Decreto de 1968 prohibió su representación en el Teatro Colón de Buenos Aires, considerándola una obra inmoral, y no pudo ser estrenada allí hasta abril de 1972, tras la caída del gobierno del general Onganía.