04/10/2010

James Joyce en Dublín

Dublín, ciudad de gentiles velos de lluvia, está impregnado de la huella de Joyce considerado un héroe nacional. La ciudad es protagonista de “Ulises”, su obra más conocida, inspirada en la Odisea de Homero.

Joyce nació en Dublín el 2 de febrero de 1882. Estudió con los jesuitas en el Clugwes Wood College. Pasó por los hermanos cristianos y luego ingresó en Belvedere escuela secundaría tutelada por jesuitas. Allí recibió el gran impacto de las ideas estéticas de Tomas de Aquino. Desde entonces sólo sigue el precepto de la Suma Teológica: “El bien del arte no se considera en el mismo artífice, sino en lo mismo artificiado, ya que el arte es recta razón de lo que se puede hacer; pues la actividad que pasa a materia exterior no es perfección del que lo hace sino del hecho. Para el arte no se requiere que el artífice obre bien, sino que se haga bien la obra”.

Con sus pasiones musicales, su indiferencia hacia la política y su modo de vida peculiar su retrato es el de un artista dedicado a la búsqueda de la belleza, a la creación de una verdad estética como rival absoluto del mundo real. Era un hombre dueño absoluto de su lenguaje: El arte por el arte es la peripecia de cada uno de sus libros.

Es una frase suya, “te diré lo que haré y lo que no haré. No seguiré aquello en lo que no esté de acuerdo y haya dejado de creer como el hogar, la patria y la iglesia e intentaré expresarme en alguna faceta vital o artistica con tanta libertad o integridad como pueda”.

Un hecho trascendental en su vida sucede el 16 de junio de 1904, cuando tiene su primera cita con Nora Barnade una camarera al parecer analfabeta que “cumplimentó” al escritor de una forma inolvidable hasta el punto que Joyce quiso que Ulises discurriera un 16 de junio día de la famosa cita. Sus armas de lucha fueron el exilio, el silencio o la astucia.

En octubre de 1904, James y Nora huían de la ciudad que no pudo olvidar nunca. Van a Zurich y Trieste, y compagina sus escritos con clases de idiomas y actuaciones musicales. La segunda guerra mundial le obliga a buscar refugio neutral en Zurich donde murió en 1941.

Hay visitas organizadas en Dublín para recorrer los itinerarios de Stephen Dedalus y Leopold Bloom personajes de su “Ulises”. La acción comienza por el paseo marítimo de Douleary, donde se yergue una torre costera que se conoce como Torre Martello. Es una joya de la literatura universal. Hoy alberga un pequeño museo joyceano fundado por su fiel admiradora Sylvia Beach que consiguió editar Ulises en 1922.

Son 18 capítulos que cubren las 18 horas siguientes: allí aparece junto a la torre Martello, la biblioteca nacional, el pub de Barney y Kierman y el Hospital de la Maternidad y el pub Mulligans que no cambiado desde entonces. Leopod Bloom, héroe de “Ulises” decía “buen rompecabezas sería cruzar Dublín sin pasar frente a una barra”. Hay más de 1.000 para una ciudad de 500.000 habitantes.

El “James Joyce Center” está situado en una elegante calle de edificios georgianos. Un bello homenaje al escritor con cartas, libros y fotografías. Deliciosas ediciones de “Dublineses” y “El artista adolescente”. Un pequeño salón acristalado sirve de café. Está decorado con desenfado y personajes del Ulises. En el segundo piso se reproduce la habitación de Joyce. Hay libros de Dickens y de su admirado Ibsen, autor de “Un enemigo del pueblo” por el que llegó a estudiar el noruego. También unos sobres donde guardaba notas de los capítulos de Ulises. Al lado sus lentes, cartas y su faja.

Hay una frase de Joyce que despide a los visitantes: “The supreme question about of work of art is out of haw deep a life does it spring”.