«Soy aragonés» (1979), un libro para recordar
«Soy aragonés» es un libro editado por Guara Editorial en 1979, con textos escritos por los profesores Basilio Aguelo, Félix Alfambra, Jesús Jiménez e Ignacio Monserrat, e ilustraciones de José Luís Cano y José Luís Tomas, El libro se cierra con la reproducción de la partitura y letra de la canción “Meditaciones de Severino el sordo” de José Antonio Labordeta y el poema titulado a “A los niños de Aragón” de Emilio Gastón.
A lo largo de este libro conmemorativo del Año Internacional del Niño el tío Jorge nos cuenta como es Aragón, de forma sencilla e inocente, con el fin de que el lector lo conozca mejor y por tanto lo quiera más.
En España hay zonas pobres, ricas, en unas llueve mucho, en otras hace calor, unas estan llenas de gente, otras están casi vacías.
Estas diferencias hacen que las personas que las personas que viven en un lugar tengan un mismo lenguaje, unas mismas costumbres y tradiciones.Una de estas zonas es Aragón.
Nacionalismo, diferencias entre el llano y la montaña, secano y regadío, emigración, trasvase, costumbres e historia quedan reflejados de forma simple pero efectiva. No hay rastro de partidos políticos, demarcaciones administrativas, “comarcalización”, órganos de gobierno y representantes públicos, mucho menos con nombre y apellidos, un detalle que se nos antoja imposible en cualquier publicación moderna sobre Aragón.
Aragón es una tierra de paso.
[…] Hoy no se construyen pueblos, se ponen gasolineras.
[…] En Zaragoza viven la mitad de los aragoneses, la otra mitad vivimos en pueblos muy pequeños.
[…] es una tierra de contrastes: montaña – llano, secano – regadío, pueblo – ciudad.
Las geniales ilustraciones de Jose Luis Cano y José Luis Tomas acompañan el texto mostrando el llano, la montaña, los pueblos sumergidos por un pantano, aviones americanos, centrales nucleares ( que por suerte nunca llegaron a construirse) y multitud de personajes de nuestra historia pasada, presente y futura entre los que no es difícil creer reconocer los rasgos de alguno de nuestros vecinos.
Algunas de las ilustraciones podrían ser calificadas de mal gusto en la actualidad por no atender a la buena educación y ser demasiado gráficas para un mundo moderno en el que la buena educación a menudo enmascara y dulcifica la verdad, y en ocasiones hace pequeñas zancadillas a la justicia.
Los aragoneses nos preguntamos:
¿Por qué Aragón es un país pobre?
¿Por qué no se gasta aquí nuestra electricidad?
¿Por qué no hay suficientes puestos de trabajo?
¿Por qué no se terminan los regadíos?
¿Por qué su gente tiene que marcharse?
¿Para que nos sirven las centrales nucleares y las bases militares?
Hoy en día, cuando sabemos que Aragón no es tan pobre como se cuenta o al menos parte de su población no lo es, todavía no conocemos la respuesta de algunas de las preguntas que nuestros autores plantean. Han pasado más de 30 años desde la publicación de este libro para “niños” y sin embargo gran parte de su contenido sigue estando vigente. Aragón ha mejorado mucho desde que camina por la senda de la democracia, quien sabe si hacia una tierra donde ponga libertad, se han construido carreteras, regadíos, se ha “revalorizado” la montaña, y tenemos mas instrumentos que nunca para legislar y administrarnos, pero no es suficiente.
No podemos dejar que las buenas intenciones que residen en este libro se apilen en la mesa de las banderas rotas de José Antonio, todavía queda mucho por hacer, muchas preguntas por responder y es responsabilidad de todos trabajar para mejorar.
Responsabilidad de las generaciones que escribieron estos textos y en especial de aquellos que ahora ostentan puestos de poder y responsabilidad en unas instituciones cada día mas burocratizadas y dominadas por la política de partidos, partidos que como sectas hacen y deshacen en su propio beneficio dando pie a una clase política que cada día se asemeja mas en sus formas a la nobleza, esta vez “legal” de antaño. De las generaciones que lo leyeron, más preocupadas en salir adelante día a día, a mesa puesta pero con un menú preparado de antemano y entre las que reina la indiferencia y el desencanto pero que como mínimo tendrán la responsabilidad de no repetir los errores cometidos y tener sus propios aciertos. Y de las generaciones que seguramente no lo leerán, pues 30 años ya es mucho tiempo para un texto de este tipo, y no tendrán mas remedio que partir de una situación con problemas, ventajas y necesidades diferentes, también ellos tendrán un día la oportunidad de coger el testigo y continuar el camino.
Todos tenemos una gran responsabilidad.
¡Hoy Aragón despierta!
Lo que será mañana Aragón
depende de todos y cada uno de los aragoneses.