V. ¡A la jota, jota, que es el Pilar¡

En Ragón los ciudadanos son muy aficionados a las fiestas locales y, si el tiempo acompaña, asisten con entusiasmo a los diversos actos festivos, algunos de los cuales gozan de especial tradición.

Los acontecimientos ciudadanos, en los que se aglomera el personal, son ocasión ideal para el lucimiento de los políticos, a los que gusta darse baños de masas, convencidos de su irresistible atractivo. A la buena gente, acostumbrada a ver ¡sálvame¡ y otros programas del corazón, le encanta observar en persona a sus gobernantes, y, en general, su buen corazón les hace aplaudirles y piropearles, comentando con curiosidad su guapura y la elegancia  de sus atuendos, y con un punto de ironía sus pequeños fallos de aspecto físico o de indumentaria. En Ragón ocurre así en las fiestas del Pilar, pues se concentran en Zarajota los nativos del lugar y muchos foranos. La ofrenda de flores, la procesión, las corridas de toros son actos en que puede admirarse a los políticos. Mayormente cuando están próximas unas elecciones.

En Ragón tiene gran predicamento y arraigo la jota, como manifestación del folklore popular. Y, en algunos momentos y lugares, las coplas alusivas sirven para comentar la actualidad con un toque de guasa, adaptando cantes conocidos. Recogemos para la historia algunas coplas oídas estos días.

 

La señorita Pepis acudió a la ofrenda de flores con impresionante aspecto y traje regional de postín. Un grupo de señoras empingorotadas la acogió con cantos de entusiasmo:

“Asómate a la ventana/ pa ver a la Presidenta,
luce mantón y mantilla,/ refajo, saya y presencia”.

Pero no todo era regocijo, y la presencia de la señorita Pepis animó a otros coros a intervenir. Así un grupo de sanitarios y educadores:

“Nadie le tema a la fiera,/ que la fiera ya murió,
hoy miedo dan los recortes / en salud y educación”.

Y los acreedores impacientes echaron su cuarto a espadas:

“Tanto que sabes mandar,/ tanto que sabes ahorrar,
deja algunos remanentes/ porque queremos cobrar.”

En esto, el personal desvió su atención ante la salida del Ayuntamiento en procesión, saludando la presencia del Alcalde, con su flamante banda roja (más formal que con “la Maña” en brazos):

“En la procesión solemne,/ los últimos van detrás,
los primeros van delante,/ y Juan Alberto en mitad.”

Algunos malévolos –que siempre los hay, incluso en fiestas—volvieron a mostrar su sorpresa por la mezcolanza de los políticos con la religión en un Estado aconfesional:

“El demonio está enojado,/ lleno de melancolía,
al ver que hasta los sociatas / entonan las letanías”.

Y un grupo jolgorioso, añorando el uso ciudadano del centro de la ciudad, aprovechó para entonar con voz un tanto tomada:

“Calle de la Independencia/ ya pues estar asustada,
con las vías del tranvía / estarás siempre ocupada”.


Algunos políticos no frecuentan estos actos populares de Zarajota. Tito Biello sólo se disfraza “stricto sensu” en las Bodas de Isabel; el resto del tiempo mantiene su vestimenta tradicional, las variaciones camaleónicas van por dentro, como le citó a Pepis para pactar: “estos son mis principios; si no te gustan, tengo otros”. Pero su presencia en los toros, en un privilegiado burladero, fue detectada por un grupo amante del folklore que, entre pasodoble y pasodoble, le dedicó algunas estrofas alusivas:

“Con razón dice la gente:/“Tito Biello es el demonio”,
pues, al verlo con la Pepis,/ parecen un matrimonio”.

Y pretendieron meterle el dedo en el ojo:

“No quiero tratos contigo,/ que estás siempre en la pomada,
colocando a tus amigos/ y rebañando pa casa”.


Acabando con un consejo de sabiduría popular:

“No te subas a la parra,/ que te tendrás que bajar,
y, con tantas pretensiones,/ te puedes estozolar”.


Bien es cierto que Tito Biello les oyó como quien oye llover. ¡Pues no llevaba tiempo en el oficio sin despeinarse¡

Muchos más cantes pudieran citarse de los oídos en las fiestas. Pero la selección recogida no ha querido incluir groserías ni frases malsonantes (chorizos, mamones, gorda u otros). Estamos en ambiente festivo.