Acabó el centenario de Costa

Con una reunión de la Comisión del Centenario de la muerte de Costa, y una conferencia del Justicia, Fernando García Vicente, esa misma noche en el Paraninfo, se clausuraba a fines de diciembre la estupenda serie de actos, conferencias y publicaciones. Puede decirse, como ya lo dijo hace tiempo Alberto Gil Novales, que Joaquín Costa es seguramente el español de su tiempo mejor documentado y estudiado. En efecto, se han puesto, con numerosas ediciones y varios congresos, las bases para seguir mucho tiempo más estudiándole y divulgándole.

Aunque probablemente van a seguir apareciendo nuevos trabajos, el broche de oro lo han realizado, de una parte, la edición por Juan-Carlos Ara Torralba de las Memorias del joven Costa, unos documentos guardados celosamente por la familia y que, finalmente, se han decidido a dejar publicar, con una introducción rigurosa y aguda, y más de mil cien anotaciones del citado Ara.

No es menor la importancia de la edición que han realizado la IFC y la Fundación B. Paraíso de la Revista Nacional, una colección muy rara de la publicación de la Unión Nacional. Un brillante y penetrante estudio introductorio de Carlos Forcadell ayuda a adentrarse en tan novedosa y rica aportación.

En fin, dos aportaciones menores pero siempre interesantes, el número monográfico dedicado, como era lógico, de El Ribagorzano, con trabajos y firmas de relieve; y un nuevo número de los Cuadernos del Ateneo (de Zaragoza, que preside el Dr. Fernando Solsona Motrel), dedicado a Costa y los Ateneos, en el que escriben el citado Juan-Carlos Ara sobre su relación con el de Huesca, Juan Domínguez Lasierra sobre el de Zaragoza Y Alejandro Díez Torre sobre el de Madrid, en el que tanto trabajó y casi “vivió”. El firmante hizo de coordinador.

Y, como guinda que corona esta enorme tarta costiana, acaba de llegarnos el tomo de actas del Congreso Nacional sobre Costa y la modernización en España, edición del Congreso de los Diputados a cargo de quien fue su más que eficiente y lúcido comisario y organizador, que lo introduce, Cristóbal Gómez Benito. Reúne los textos de los reunidos en la Residencia de Estudiantes en la pasada primavera, grandes expertos en el mundo político y económico de Costa (Alfonso Ortí, J.M. Serrano Sanz) y en sus claves (Alicia Yanini, A. Robles Egea, Sisinio Pérez Garzón, Juan Pan Montojo), en su mundo de ideas (Santos Juliá, G. Gómez Orfanel, Ángel Duarte, C. Gómez Benito) y los ecos de éstas (C. Forcadell, Pedro Ruiz Torres, Ignacio Duque, Julián Sauquillo, Andrés de Blas, Alejandro Quiroga) y el magnífico cierre de José-Carlos Mainer, “Joaquín Costa 1911: un réquiem español”. Ese cúmulo de rigurosos, amables científicos sociales (juristas, sociólogos, filólogos, economistas, historiadores los más) aceptaron, prepararon concienzudamente y expusieron primero, y han ofrecido luego, textos de gran interés, que habrá que ir digiriendo en el post-centenario, que se inicia justamente el miércoles 8 de febrero de 2012, se acabaron los fasos, extraordinarios, muchos y buenos, sobre nuestro gran Costa.