Más sobre Costa y el socialismo altoaragonés
Las celebraciones se alargan hasta nuestros días, cuando va a cumplirse, el 8 de febrero, 102 años de su muerte. Porque el personaje y la obra daba de sí. Sin duda. En Andalán ofrecemos, porque las circunstancias lo han hecho posible así, una reflexión del que fue excelente Comisario del Centenario, Cristóbal Gómez Benito. Y, junto a ese artículo, noticia de varios libros.
Postres magníficos siguen llegando del estupendo centenario de la muerte de Costa. Cristóbal Gómez Benito, que fuera el comisario, publica junto con su, nuestro maestro, Alfonso Ortí, un segundo tomo monumental sobre los Escritos agrarios, ahora ya los de madurez (1874-1890). La antología, modelo de precisiones y documentación, recoge 67 textos, mayor parte de los inventariados por ellos para esa etapa, hace ya años. Y, como aclaran, casi todos fueron publicados en vida de Costa, pero no después, de ahí su rareza y gran utilidad. La edición, definitiva, está auspiciada, además de por la Fundación J.Costa y el Instituto de Estudios Altoaragoneses, por el Ministerio de Agricultura y la IFC, que lleva una buena etapa de coediciones oportunas y generosas. Seguirá un tercer tomo hasta 1911 y un tomo final de estudio de todos estos temas, sin duda el meollo central de la obra del insigne polígrafo, aunque los temas jurídicos y otros esperan y exigen estudios semejantes. Los autores, por eso no me extiendo más en mi entusiasmo, han tenido la amabilidad de dedicarme el tomo, ellos que suponen la principal herencia de Cheyne, a este su amigo, apenas impulsor y divulgador.
Decíamos de la IFC, y añadimos: lleva muchos años patrocinando conferencias y otros actos culturales en el Centro Aragonés de Barcelona, y en los alrededores del centenario hubo varias conferencias que ahora, bajo el título de En torno a Joaquín Costa, edita en un breve y bello volumen. Ahí están, estamos, Cristóbal Gómez Benito, Juan Carlos Ara Torralba, José Luis Calvo Carilla y el que firma, con apertura de Carlos Forcadell, director de la Institución, y cierre con las palabras que dijo el historiador Josep Fontana en la presentación de la biografía reeditada de Cheyne, cuarenta años después, y que él había prologado.
Y, recién llegado a nuestras manos, un primoroso libro que reedita los textos, cuidados y acertados, del espléndido Catálogo, que cuidó, como la exposición del Paraninfo, el profesor Ignacio Peiró. La Institución Fernando el Católico, consciente de la difícil circulación académica y popular de un catálogo, tan hermoso como lujoso y aparatoso, decidió convertir una inusual segunda edición en un libro magníficamente diseñado (Víctor Lahuerta) y editado: Joaquín Costa, el fabricante de ideas. Además, se incorpora el discurso inaugural del Centenario en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, pronunciado por Gabriel Jackson, y un capítulo final muy acertado.
Seguro que a Costa le hubiera resultado cómoda compañía (él que poco antes de morir dijo que posiblemente Pablo Iglesias sería el mejor presidente de una soñada República) la de este libro que adjuntamos en esta noticia. Me refiero al libro de Enrique Sarasa Bara, El socialismo histórico altoaragonés. El PSOE y la UGT desde sus orígenes hasta los inicios del franquismo, que publica con una pulcritud maravillosa el Instituto de Estudios Altoaragoneses. El autor, que ya ofreciera una premiada biografía del principal de los personajes estudiados, el célebre “sastre de Jaca” Julián Borderas, hace un balance de qué gentes, qué zonas, qué esperanzas e ilusiones había en toda la provincia, en sus principales ciudades y municipios. La recogida de fotos, datos, derivas biográficas, es minuciosa, paciente, y recuerda lo realizado en las Cinco Villas por Javier Lambán y su entorno. Y enlaza con una bibliografía ya muy grande, en la que junto a los históricos Félix Carrasquer, Mariano Constante, Pedro Torralba, Juan Zafón, Antonio Garulo, Arsenio Jimeno, Pilar Ponzán, Santiago Robert… en muchos casos autobiografías, fue seguida por historiadores como Julián Casanova, A. Cenarro, J.M. Azpiroz, Graham Kelsey, Díez Torre, J.R. Villanueva, y una largo etcétera memorable, y grandes cronistas como Víctor Pardo Lancina, A. Gascón, R. Ferreróns, Víctor Juan… La Memoria histórica disfruta de buena salud en Aragón, y aún queda mucho trabajo para seguir restableciendo biografías, tierra en paz, dignidades. Un gran respeto profesional a tan meritorio autor, y la gratitud de quienes creemos en la justicia retrospectiva.