Luces de primavera sobre Honfleur

Honfleur es una pequeña localidad de la Normandía francesa situada en el estuario del Sena, donde Monet se enamoró de la luz Normanda. La Iglesia de Sainte Catherine construida con madera en el siglo XV, alberga cuadros de  Jordaens y de Erasmo Quellin  y un altar en honor a Santa Teresa de Lisieux. Allí nació el músico Erik Satie y en una plaza que lleva su nombre, está situado el museo Boudin que conserva 92 obras del artista, entre pasteles, óleos y diseños. También existe la granja de San Simeón, convertida en un lujoso hotel, donde Madame Toutain acogía a intelectuales y pintores de la época como Courbet, Pissarro, Sisley, Boudin y Monet.

 

1.HonfleurLlegamos a Honfleur  que se ha convertido en una población primorosa. Fue ciudadela fortificada durante la Edad Media, pero sus murallas desaparecieron,  durante la guerra de los Cien Años. Alrededor de su pequeño puerto interior se suceden las viejas casas recubiertas de fachadas de pizarra y entramados de madera,  y las terrazas de los bistrots que como acuarelas miran al agua y dan reflejos violeta al anochecer.

Sandrine nos espera en su pequeño apartamento situado en una hermosa placita, delante de la iglesia de Sainte  Catherine, en el antiguo barrio marinero donde cada miércoles y sábado se instala un mercadillo.

Subimos por una escalera  estrecha alfombrada de rojo hasta el tercer piso. Subo cómo una sombra. A veces, lo somos en la penumbra cuando no hacemos ruido.

En la entrada hay un  gran espejo de cuerpo entero. El espejo tiene personalidad. A veces se cree que si se mira muchas veces, podemos llegar a ver reflejados los fantasmas de  todas las mujeres que se miraron en él. El espejo siempre ha ocupado un lugar importante en la mitología y en las supersticiones de muchos pueblos. Algunos lo conciben como la entrada al mundo de los espíritus. La imagen que en él se refleja se identifica a menudo con el alma o espíritu de la persona.  En la mitología griega se creía que si se ponía un espejo frente a otro se creaba un reflejo infinito que transportaba  a un   mundo  opuesto al real. Lewis Carroll desarrolla magistralmente la idea del espejo como entrada a un mundo inverso en la segunda parte de las aventuras de Alicia. Fueron los venecianos en el siglo XVII los que logran construir espejos de gran tamaño como objetos decorativos en los salones.

El salón donde nos recibe está rodeado de estanterías repletas de libros, cuadros y lámparas: Hay novelas y obras de teatro, libros de historia, de poesía  y de viajes, manuales de ajedrez y novelas de ciencia ficción y filosofía, partituras de música; un caos absoluto de letra impresa. Hay mucha literatura efímera repartida entre los clásicos, manoseados libros que muestran su larga trayectoria, junto a impecables volúmenes de grandes literatos franceses, Balzac, Flaubert y Diderot bellamente encuadernados.

Sandrine nunca había organizado esta biblioteca de forma sistemática. Cuando adquiría un libro lo leía con pasión y lo colocaba al lado del que había adquirido anteriormente y poco a poco las hileras se iban extendiendo.  Cada vez que repasaba una hilera era casi como seguir la ruta de un explorador de tiempos lejanos descubriendo pensamientos, historias…

En la estancia percibo un leve perfume a jazmín. La brisa empuja los visillos, que se mueven en la penumbra como si fuesen fantasmas danzantes. Tras los cristales, observo en un banco de la placita una pareja sentados muy juntos, él joven desciende sus  manos morenas y suaves hasta las de la mujer que quedan aprisionadas como palomas palpitantes.

3.Sainte Catherine de HonfleurLa iglesia Sainte Catherine está considera la iglesia de madera mas grande de Francia. Se levantó hacia 1460 tras la destrucción de la anterior. Su techo tiene la forma de la quilla de un barco invertido. Se trata de un edificio con campanario exento, cubierto todo de escamas de roble y castaño. El crujir de la madera, la luz abundante y las banderolas marineras que la decoran a modo de guirnaldas ofrecen todo el encanto de su humildad centenaria.

Al entrar me sorprende su ambiente íntimo y místico. Altos ventanales, que durante el día, dejan penetrar la luz, su sencillez la dota de una delicada belleza espiritual.

Sandrine conoce la historia de esta peculiar iglesia y nos va explicando “a la izquierda del altar, la figura de Santa Teresa de Lisieux, la mística y santa carmelita, patrona de las misiones, nacida en Normandía  muy venerada por los normandos y cuya tumba se levanta  en el vecino Monasterio de Lisieux. Es autora de tres manuscritos publicados con el titulo “Historia de un alma”.

Nos muestra el lugar donde se alza una tribuna de órgano renacentista esculpido con diecisiete bajo relieves, donde aparecen los instrumentos de música de la época  y un gran órgano donado por la parroquia de Saint Vincent de Rouen, reconstruido por Jean-Baptiste Lefèvré en  1772 y  restaurado en 1979. En una de las paredes dos grandes lienzos: “ Cristo en el jardín de los olivos” de Jordaens y “Portando la Cruz” de Érasmo Quellin. Tras una discreta celosía, se oye una hermosa voz que hace trinos, arpegios. Hay notas largas que parecen mantenerse en suspensión; otras caen precipitadas como las gotitas de una cascada; y la voz atravesando la celosía, corta el gran silencio y sube hacia el cielo azul.

4.Boudin, playa de DeauvilleRecorremos las calles de Honfleur camino del Museo Boudín. Me seducen las tiendecitas y sus rótulos “Restaurante Champlain” el marino normando que dirigió la expedición que terminó con la fundación de Quebec. “Gotas de lluvia”, “La espuma de las palabras”, “Ensueños de ayer”, “Rosas en el invierno”.

El museo Boudin es íntimo y luminoso, conserva 92 obras del artista: entre pasteles, óleos y diseños.  Está situado en la plaza Erik Satie, el compositor nacido en Honfleur.

Presenta una rica colección de cuadros preimpresionistas y contemporáneos nacidos o que han desarrollado su obra en Honfleur: Boudin, Dubourg, Courber,Vallotton, Dries, Herbo….

Recorremos la sala Desiré Louveau que ofrece una rica colección etnográfica legada por los habitantes de Honfleur: puntillas,  vestidos, muñecas ataviadas con trajes de época. Las muñecas  estan considerados uno de los juguetes más antiguos. La arqueología ha encontrado muñecas en excavaciones de tumbas egipcias datadas del siglo XXI antes de Cristo.

2.MONET, EL ESTUARIO DEL SENAMe interesa sobre todo la sala consagrada al siglo XIX. Las pinturas expuestas evolucionan del romanticismo sombrío de  Isabey hasta la claridad luminosa de Monet. Evocando la atmósfera de los encuentros honflerenses en la granja de San Simeón.

Al fondo de esta sala se exponen las obras de Boudin.  Fue uno de los primeros paisajistas  franceses en pintar al aire libre. La mayoría de su obra son paisajes marinos que ganaron los elogios de Baudelaire y Corot. El artista pasaba sus vacaciones en Trouville y pintaba las figuras femeninas que paseaban por la playa, nos explica Sandrine, delante de un expresivo y sugestivo óleo “La Playa delante del casino de Trouville”.

Emile  Zola solía opinar que “La originalidad exquisita del artista, sus grandes cielos de un gris plateado, sus pequeños personajes  frágiles y espirituales, te llegan al alma”.

Paseamos alrededor del lago de Honfleur. Nos sentamos a tomar ostras y mejillones “au plein air” como hacían los acuarelistas franceses. Sandrine sigue hablando   de  Boudin y como a través de Jongkind, descubrió la palpitación de la luz. Se convirtió en el pintor de las playas del canal de la Mancha, cuya atmósfera sutil supo reflejar a la perfección.

Volvemos lentamente a la granja de San Simeón, hoy convertida en un lujoso hotel.

5.Granja San SimeonTodavía se conserva el edificio principal, donde Monet recibió clases de Boudín y se organizaban tertulias entre los intelectuales de la época: François y Karl Daubigny, Jongkind, Courbet, Pissarro, Sisley…. acogidos por la maternal mirada de Madame Toutain que dirigía la granja. Aquí se fraguó la revolución impresionista. Un hito en la historia del arte.

El hotel está rodeado de magníficos  jardines floridos.  Sus terrazas  miran al mar. Sus aguas reflejan los cielos normandos tantas veces pintados por Eugène Boudin. Se oye el  oleaje del mar. El ruido lejano se descompone en diminutas notas musicales. El rugido del mar se repite como una escala musical, como una melodía ascendiente y descendiente que no es triste ni alegre, está mas allá de lo que el oído humano percibe como música, sólo se siente su ritmo.

Las nubes se reflejan en las aguas y el atardecer tiñe de malva y fuego su superficie. Después el agua y el fuego desaparecen y sólo queda el reflejo de la luna que es una bola luminosa flotando en la negrura de las aguas.